ECLESIOLOJÍA. UNA VISIÓN MUY SERIA SOBRE LA IGLESIA

 

Fernando Bernabé López —NANO—

Editorial: El Almendro. Córdoba, 2004.

Precio: 12 € (en librerías, pidiédolo a la editorial o descargándolo en pdf)

UN PREFACIO EN SERIO
Pedro Casadáliga

Es normal que un prefacio o un sermón o cualquier actividad de un obispo vayan en serio. Serios somos los obispos...
También es normal que un tratado sobre eclesiología vaya en serio. Los asuntos sagrados en serio deben tratarse: ¡Dios es presumiblemente serio! Así nos lo han hecho creer.
Este libro de Nano sobre eclesiología va en serio también, pero en broma, con una deliciosa guasa evangélica de quien cree familiarmente lo que dibuja y anuncia. ¿No es buena noticia el Evangelio? ¿La buena noticia de la Vida y la Liberación, la entrada total de Dios en nuestra Humanidad, esa universal tertulia de seguidores y seguidoras de Jesús, que es, o debería ser, la Iglesia, todo eso no da alegría, no despierta exultación, no suelta las almas y los cuerpos?
Dios va en serio, pero es alegre. En serio va la eclesiología de Nano, pero con broma, con esa “jota” saltarina que quiere hacer coro a la incontable muchedumbre que ya está en el banquete de la Gloria y a la creciente muchedumbre que, a pesar de todos los pesares, peregrina en esperanza, llena de la “sobria ebriedad” del Espíritu.
Yo había dicho en no se qué ocasión que el Espíritu Santo es el buen humor de Dios. Y unas misioneras bien humoradas recogieron la frase en una tarjeta postal, de propaganda vocacional además, al pie de una compañera montada en una briosa mula, parienta venida a más de la jumentilla aquella que Jesús montó en el primer Domingo de Ramos.
Lo cierto es que, incluso en el más ortodoxo de los catecismos, “el gozo y la paz” son “frutos del Espíritu Santo”. Nietzsche, decepcionado, nos pedía a los cristianos una “cara de Pascua” que correspondiese a la fe pascual que profesamos. Y nuestros ancestrales decían, con razón, que “un santo triste es un triste santo”.
Dogmas y códigos, excomuniones y leyes, cortapisas y advertencias, ya los tenemos en abundancia, con reservas para muchos años. Fáltanos ahora crecer en la alegre ternura de la acogida, en la misericordiosa comprensión del Buen Pastor o del Padre/Madre de la muchachada “pródiga”, en el estímulo, en la libertad, en el saludable riesgo de la gran aventura del Reino de Dios.

Fernando Bernabé López, que es el “Nano” (“nano” en mi catalán significa mozalbete), el Nano, digo, que nos ofrece este libro —después de haber prestado otros muy buenos servicios de evangelización con sus tiras— escribe eclesiolojía con jota, en broma, pero escribe muy seriamente. Trátase de un verdadero compendio, pero propio para los tiempos apresados que corremos hoy. Siguiendo un esquema lógico y actual y condensando un libro del teólogo Juan José Tamayo Acosta: “Iglesia profética, Iglesia de los Pobres”. Desde los varios modelos de Iglesia y los diferentes carismas y ministerios hasta el desafío siempre mayor del seguimiento de Jesús y la gran profecía-servicio del Reino. Siendo Pueblo de Dios en Cristo, que eso es la Iglesia, y optando siempre por los pobres, que esa es la opción de Jesús.


Una eclesiología para la calle, muy logradas todas las tiras, algunas geniales, siempre oportunas y con miga, con aquella sal de que hablaba el Maestro. Una eclesiología que critica con mucho amor-humor a la Iglesia de Jesús, que también es Nano (aunque sea en la milmillonésima parte que a un “nano” le corresponde) y que también somos nosotros y nosotras, los que lo seamos. Porque precisamente por ser Iglesia y porque amamos la Iglesia como cosa de Jesús de Nazaret y de su Padre y de su Espíritu, podemos y debemos criticarla y mejorarla, criticándonos y mejorándonos. El día en que no se permitiera, ancha y largamente, el buen humor y la autocrítica en la Iglesia, la Iglesia habría dejado de ser una comunidad fraterno-sororal, una comunión de esperanza pascual realizándose, una koinonía de liberación.


Así como decimos que ya basta de represión e involución, queremos que ya baste de irritación y amargura. ¡”Gaudium et Spes”, de ahora en adelante!. Alegría y Esperanza, en medio del dolor humano, ya lo sabemos, y luchando contra la injusticia y arriesgando el sosiego y la piel; pero creyendo, confesando y cantando el encuentro vivo con el Dios Amor y el programa revolucionario de su Hijo, nuestro Hermano Jesucristo, el Resucitado.


En tu correo electrónico del 12 de mayo de este año (que puede ser cualquier año del tiempo humano) decías, Nano, acertadamente: “La primavera sigue y Pentecostés está a la vuelta de la esquina...!Esto no hay quien lo pare!”
Nano, gracias, majo. ¡Y dale! ¡Sigue evanjelizando con jota!


Pedro Casaldáliga,
obispo de capa caída de São Félix do Araguaia

 

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